maltrato a ricarda quinteros

Subinspector Ignacio Pizarro Díaz

PDI

Subinspector Ignacio Pizarro Díaz
(Maipú)

Cuando el investigador se convierte en agresor institucional

1.La investigación que nunca existió

La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) tiene la misión de esclarecer delitos, proteger a las víctimas y entregar verdad judicial. Pero en esta causa —la investigación por maltrato habitual contra Ricarda Quinteros Rivas, una mujer de 99 años— el Subinspector Ignacio Pizarro Díaz no solo falló: intervino de manera que permitió que el maltrato continuara y que la causa terminara sobreseida.

Lo que ocurrió aquí no es un error administrativo. Es una cadena de decisiones que afectó directamente la vida de una víctima vulnerable y que terminó con la causa cerrada sin justicia, sin verdad y sin protección.

2. Coacción y abuso de poder contra el denunciante

El documento “1‑listado‑mails‑pdi‑ignacio‑pizarro‑maipu‑23‑2‑24” se muestra un patrón claro departe de PDI sobre ña víctima vicaria Alejandro Leiva :

  • exigencias improcedentes (“la espero hasta mañana”),

  • ultimátums,

  • manipulación (“estando en España es complejo”),

  • mentiras (“solo falta su declaración para terminar toda la investigación”),

  • hostigamiento (“Acuso residuo”),

  • evasión (“yo sé cómo hago mi trabajo”),

  • negación de responsabilidad (“si necesita algo más, vea con fiscalía”).

Esto no es solo mala educación. Es coacción, trato vejatorio, abuso de poder, y violación del Estatuto Administrativo.

3. Mentiras verificables sobre diligencias que nunca realizó

En audio WhatsApp, Pizarro afirma haber entrevistado:

  • al director del Hogar Holanda,

  • a la directora del Hogar de Macul,

  • al médico,

  • a la auxiliar,

  • al querellado.

Pero el informe 2910 demuestra que no entrevistó a ninguno.

Mi acusación lo resume:

“Me mintió porque no tomó declaraciones a ninguna de las personas señaladas.”

Esto es falsedad ideológica, engaño deliberado, prevaricación funcional, y obstrucción a la investigación penal.

4. Adulteración del informe criminalístico 2910

El informe 2910 es una pieza de falsificación institucional. Contiene falsedades graves, entre ellas:

❌ Falsedad sobre Norberto Muñoz

El informe afirma:

“no querer declarar […] no contaba con el tiempo […] no estaba involucrado.”

Norberto lo desmiente:

“Desmiento absolutamente […] que yo haya afirmado ‘no querer declarar’.” “Ya declaré por escrito el 22 de septiembre de 2023.”

❌ Falsedad sobre Julio Zamorano

El informe afirma:

“hecho que nunca ocurrió.”

Pero Julio sí envió su testimonio, y lo prueba con fotos enviadas por WhatsApp:

“Le adjunté las fotos del testimonio que le envié.”

❌ Falsedad sobre el diagnóstico de la víctima

El informe afirma:

“mantiene un grado de Alzheimer.” Cómo un miserable

Pero la víctima tiene Alzheimer etapa IV, acreditado por:

  • neurólogos chilenos,

  • neurólogos españoles,

  • peritajes judiciales,

  • informes clínicos,

  • tu declaración,

  • testigos.

❌ Falsedad sobre el pago del hogar

El informe afirma:

“el hijo apoderado costea los gastos.”

Pero está acreditado que:

  • la víctima paga con su pensión,

  • y con el arriendo de su departamento.

❌ Falsedad sobre el trato del denunciante

El informe afirma que yo:

“tratas mal al personal”, “amenazas”, “generas problemas.”

Pero esto proviene de mails enviados por la directora del hogar, no de declaraciones formales, y Pizarro:

  • no tomó declaración a la directora,

  • no verificó los hechos,

  • no contrastó información,

  • no investigó,

  • y aun así lo incluyó como verdad formal.

Esto es prevaricación, sesgo, falsedad ideológica, y abuso de poder.

5. Manipulación del entorno del imputado

El informe 2910:

  • acepta diagnósticos médicos inventados,

  • acepta relatos del imputado que cuelga la llamada,

  • acepta testimonios de “personas del entorno” sin identificar,

  • acepta comentarios de auxiliares que no quisieron declarar,

  • acepta correos enviados por la directora del hogar sin tomarle declaración.

Esto es manipulación institucional y adulteración del proceso investigativo.

6. Encubrimiento jerárquico: Nelly Canales y Víctor Vergara

La respuesta de Nelly Canales Beas, Prefecta jefa investigación criminal Maipú

Es:

  • evasiva,

  • vacía,

  • justificatoria,

  • sin investigación real,

  • sin análisis de pruebas,

  • sin apertura de sumario,

  • sin sanciones,

  • sin reconocimiento de falsedades.

Mi contestación lo expone con precisión:

“NO ME HA DICHO NADA DE NADA.” “Está siendo cómplice, sabiéndolo.” “No abrió expediente disciplinario.”

La respuesta de Víctor Vergara (documento 10)

Vergara reconoce que fue designado para investigar el reclamo contra Pizarro, pero:

  • no responde a tus pruebas,

  • no investiga a fondo,

  • no vuelve a contactarte,

  • no entrega resultados,

  • no abre sumario,

  • no sanciona.

Mi respuesta lo resume:

“Nunca más me contestó.”

Esto es encubrimiento institucional, igual que en el caso Núñez, pero más profundo.

7. Consecuencias reales: el maltrato continuó y la causa fue sobresellada

Mientras Pizarro:

  • presionaba,

  • mentía,

  • adulteraba,

  • inventaba,

  • manipulaba,

  • y encubría,

Ricarda Quinteros Rivas seguía siendo maltratada en el hogar “Casa de los Abuelos”.

Y el fiscal Ormazábal, informado de todo, sobreselló la causa.

La corrupción no es abstracta. Tiene rostro. Tiene consecuencias. Tiene víctimas.

8. Conclusión: La verdad que Chile debe conocer

La actuación del Subinspector Ignacio Pizarro Díaz no es un error. Es una intervención que:

  • falseó testimonios,

  • obstruyó la investigación,

  • manipuló el proceso,

  • permitió que el maltrato continuara,

  • fue defendida por su jefatura,

  • y fue absuelta por la institución.

Esta página existe para que la verdad no vuelva a ser borrada.

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